Un holder
La pieza grande, la que se ve desde la puerta.

Cada colección es un momento del día, no una categoría de producto. Por eso una misma pieza puede vivir en varias: lo que cambia es el color y lo que la acompaña.

Inspirada en lo vivo, en las plantas y en la energía paciente de lo que toma fuerza para brotar. Un homenaje a lo natural y al ritmo propio de las cosas que crecen todos los días.

Piezas que provocan tocar, girar o morder con la mirada. Colores saturados y contrastes directos.

Vasos, tapas, termos y la caja con cara de envase de jugo. El rato en que uno deja de hacer lo que estaba haciendo.
Siempre las mismas cinco casillas. Así sabes qué esperar cuando salga la próxima.
La pieza grande, la que se ve desde la puerta.
Misma caja de siempre, colores de la colección.
Encaja en cualquier caja, de cualquier tanda.
El mismo mecanismo, otra cara.
Lo chiquito, para el llavero o el collar.
Una cada dos meses, más o menos. Nada más.